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Desde 2016, los distintivos medioambientales de la DGT se han convertido en uno de los elementos más influyentes a la hora de comprar un vehículo nuevo. Lo que nació como un sistema para clasificar las emisiones de los coches y regular su acceso a determinadas zonas urbanas se ha convertido en una herramienta de marketing. Tener Etiqueta ECO o Cero puede suponer una diferencia de varios miles de euros en el valor de un vehículo. Por eso, lo que está a punto de ocurrir con los coches microhíbridos afecta a miles de conductores en España. Te lo contamos desde Wallscar Multimarca.
Un distintivo que nació con un fallo de origen
El problema de fondo es sencillo de entender. Cuando la DGT diseñó las categorías de etiquetas, cometió un error de bulto al meter en el mismo saco a los híbridos convencionales y a los llamados microhíbridos, una tecnología que, en la práctica, tiene muy poco de eléctrica. Ese error nunca se corrigió y hoy las consecuencias empiezan a hacerse visibles en el mercado de coches nuevos y de ocasión.
En 2016, nadie tenía claro cómo iban a evolucionar las tecnologías de electrificación. En ese contexto, se decidió que todos los vehículos con algún tipo de asistencia eléctrica accederían a la Etiqueta ECO, independientemente del grado de electrificación real. Esto abrió la puerta a que los llamados microhíbridos, vehículos que incorporan una pequeña batería de 48 voltios con una recuperación de energía mínima, obtuviesen la misma etiqueta que un híbrido convencional capaz de circular varios kilómetros en modo puramente eléctrico. La diferencia entre unos y otros es abismal, pero la etiqueta no lo reflejaba.
Cómo las marcas aprovecharon el vacío legal de los coches microhíbridos
Para entender la dimensión del conflicto, basta con saber que un microhíbrido típico consume prácticamente lo mismo que su equivalente de combustión pura. Su sistema eléctrico se limita a gestionar el alternador y el motor de arranque de forma más eficiente, pero en ningún caso propulsa el coche ni reduce de forma apreciable las emisiones en ciclo real. Dicho de otro modo: paga las mismas cuotas de circulación y disfruta de los mismos privilegios que un híbrido de verdad, pero contamina casi igual que un vehículo térmico convencional.
Una vez que quedó claro que añadir un sistema microhíbrido bastaba para acceder a la Etiqueta ECO, los fabricantes actuaron con rapidez. En cuestión de años, casi todos los modelos del mercado incorporaron esta tecnología, no tanto por sus ventajas medioambientales reales, sino por los beneficios comerciales que conlleva, como acceso a zonas de bajas emisiones, bonificaciones en el impuesto de matriculación y, sobre todo, un valor residual notablemente superior en el mercado de ocasión. Hoy en día, un coche con Etiqueta ECO vale de media entre 2.000€ y 3.000€ más que uno con Etiqueta C de características similares. Una distorsión del mercado que el sistema de etiquetas ha alimentado sin querer.
¿Qué pasará con los coches microhíbridos cuando cambien las etiquetas?
La pregunta que muchos propietarios se hacen es si podrían perder la Etiqueta ECO en caso de que la DGT reforme el sistema de clasificación. La respuesta tiene dos caras. Por un lado, todo apunta a que cuando llegue esa reforma, los microhíbridos quedarán fuera de la categoría ECO en los modelos nuevos. Es decir, los coches que se fabriquen a partir de ese momento ya no accederán a esta etiqueta. Por otro lado, y esta es la buena noticia para los actuales propietarios, las etiquetas concedidas no pueden retirarse con carácter retroactivo. Quién tiene hoy una pegatina ECO en el parabrisas, la conservará mientras circule con ese vehículo.
El impacto real se notará en el mercado de ocasión. Un microhíbrido que hoy se vende con la ventaja de su Etiqueta ECO podría perder gran parte de ese valor diferencial en cuanto la reforma entre en vigor y los compradores empiecen a exigir híbridos de verdad para acceder a los mismos privilegios. Para quien esté pensando en adquirir un vehículo de ocasión, merece la pena conocer bien qué tipo de tecnología tiene el coche que está comprando y qué futuro le espera a esa etiqueta.
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