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La tecnología china nunca dejará de sorprendernos. Si no era suficiente con la irrupción de una infinidad de marcas de vehículos asiáticas, ahora llega una novedad que te hará frotarte los ojos. Coches eléctricos sin límite de autonomía. Obviamente, el significado de la frase no es rotundo y literal, pero sí es cierto que las cifras de autonomía son impresionantes. Te ampliamos la información desde Wallscar Multimarca.
Coches eléctricos e híbridos, la especialidad de China
Hace ya unos años que la zona occidental del planeta sucumbió ante los constantes avances tecnológicos asiáticos. No solo eso, en los últimos tiempos, la estrategia china se ha centrado en el vehículo electrificado. Más en concreto, el foco está sobre lo que ellos conocen como coches eléctricos de autonomía extendida. ¿Por qué se llaman así? Porque necesitan gasolina. La cosa está en que cada vez que repostamos estamos disponiendo de más de 1.000 kilómetros de autonomía eléctrica.
El secreto está en esos motores de gasolina, de baja cilindrada y muy eficientes, que dan como resultado unos consumos irrisorios. Funcionan siempre en régimen de giro óptimo. Estos vehículos se mueven por electricidad y en China ya suponen un 5% de las ventas. Las variantes más eficientes de esta tecnología permiten circular bastantes kilómetros sin ni siquiera gastar una gota de combustible.
¿Realmente es un eléctrico?
Claro que, después de haber leído esto, te estarás haciendo una pregunta evidente: ¿cómo van a ser coches eléctricos si necesitan gasolina? Atendiendo a sus características, todo nos hace pensar que son lo que comúnmente conocemos como vehículos híbridos. Es decir, un motor de gasolina que nutre baterías para reducir los consumos y circular durante algunos kilómetros en modo eléctrico, lo que nos hará ahorrar en carburante.
Incluso se pueden concebir como híbridos enchufables, pero, a diferencia de ellos, no tienen que conectarse a la luz para recuperar autonomía. Los más puristas aseguran que es un coche con pila de combustible, un sistema similar al de un eléctrico, solo que la electricidad se produce por una reacción química entre el hidrógeno y el oxígeno. Resulta extraño concebir que estás dentro de un vehículo eléctrico sabiendo que bajo el capó hay un motor de gasolina.
Un ruido que no va al compás del acelerador
Al volante, se escucha el sonido de un motor de gasolina, pero no va al compás del acelerador, pues funciona de forma autónoma. Su consumo medio ronda los cuatro litros a los 100 kilómetros, números similares a los de un híbrido no enchufable. La clave pasa por la autonomía eléctrica que pueda ofrecer la batería del coche, que puede reducir todavía más esos cuatro litros de consumo medio.
Estos motores están llegando a Europa y, por el momento, están teniendo una gran aceptación. Algunos fabricantes occidentales están tratando de replicar el patrón, pero es una tecnología que debe evolucionar. Al final, no todas las personas terminarán de creer que están adquiriendo un vehículo eléctrico, sobre todo teniendo que acudir a la gasolinera cada cierto tiempo.
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